Notificar reacciones adversas

Los profesionales sanitarios deben notificar todas las sospechas de reacciones adversas a los medicamentos que detecten en su ámbito de trabajo.

Se considera reacción adversa a un medicamento cualquier respuesta nociva y no intencionada a un medicamento.

Se dará prioridad a la notificación de las sospechas de reacciones adversas graves o inesperadas de cualquier medicamento y las relacionadas con los medicamentos sujetos a un seguimiento adicional. Estos últimos están identificados en su prospecto y ficha técnica con un triángulo negro invertido acompañado de una frase explicativa:"▼Este medicamento está sujeto a seguimiento adicional".

A efectos de su notificación se tratarán también como reacciones adversas todas las consecuencias clínicas perjudiciales derivadas de la dependencia, abuso y uso incorrecto de medicamentos, incluyendo las causadas por el uso fuera de las condiciones autorizadas y los errores de medicación. En este último caso, se especificará esta circunstancia en la tarjeta amarilla.

La sola sospecha de que un medicamento ha podido originar o participar en la aparición de cualquier cuadro clínico es suficiente para notificarla al centro de farmacovigilancia. Esto es importante para detectar reacciones adversas desconocidas. La importancia de notificar sospechas radica en uno de los objetivos que persigue la farmacovigilancia: detectar reacciones adversas desconocidas.

Se debe conservar la documentación clínica de las sospechas de reacciones adversas a los medicamentos y comunicar la información de seguimiento, en caso necesario.

  1. PROFESIONALES, DE FORMA OBLIGATORIA: Están obligados a notificar médicos, farmacéuticos, odontólogos, y personal de enfermería y otros profesionales sanitarios, además de los laboratorios titulares de autorización de la comercialización de los medicamentos.
      
  2. CIUDADANÍA, SI ASÍ LO DESEAN: Cualquier persona pueden notificar sospechas de reacciones adversas a los medicamentos, bien a través de profesionales, o bien por su cuenta directamente al Sistema Español de Farmacovigilancia, mediante un formulario web cuyo acceso está indicado en el prospecto de cada medicamento.