No hay un nivel seguro de exposición al humo del tabaco.

Las personas no fumadoras expuestas al humo de tabaco corren el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón y graves trastornos cardiovasculares y respiratorios.

Casi la mitad de los niños/as respiran habitualmente aire contaminado por humo de tabaco en los lugares públicos.

Además, los residuos se depositan en cabello, ropa, objetos, muebles, alfombras, coches… y se absorben, pudiendo permanecer durante mucho tiempo después de que se haya consumido.